BOSQUE NATIVO
Un paisaje que se construye desde sus árboles
Más allá de las vistas abiertas, es el bosque el que define la experiencia en gran parte de este territorio.
Troncos imponentes, copas altas y una vegetación densa crean un entorno que se siente vivo y en constante transformación.
Araucarias, lengas y coigües conviven en distintos sectores, dando forma a paisajes que cambian según la altura,
la humedad y la historia volcánica del lugar. A veces el bosque se abre y deja ver el cielo; otras, se cierra
y envuelve completamente el recorrido.
Es un entorno que no se impone, pero se hace sentir en cada detalle: en la luz filtrada, en el suelo cubierto
de hojas y en esa sensación de estar dentro de algo mucho más grande.